Cómo asegurar la solvencia de una pyme en vacaciones y desconectar con tranquilidad

La llegada de las vacaciones no es igual para todos. De hecho, vacaciones y pymes deberían ser dos términos antónimos, ya que en este periodo se producen desafíos importantes para la pequeña empresa. El principal: garantizar la solvencia y la liquidez en verano.

Especialmente en países como España, la actividad a finales de junio decae en casi todos los sectores excepto el turístico y la actividad se ralentiza. Eso significa menos ventas y, por tanto, menos cobros. Sin embargo, eso no ocurre con los pagos, pues las nóminas y las facturas llegan puntuales.

O lo que es lo mismo, los pagos no se toman vacaciones, pero los cobros sí, lo que supone un problema de liquidez para las empresas. Los pequeños empresarios temen las vacaciones porque descuadran lo más importante: el presupuesto de caja.

La importancia de la tesorería

La tesorería es como la sangre en las venas de la empresa. En cuanto empieza a faltar, todo son problemas y la necesidad de afrontar los pagos hace que no podamos dedicarnos con tranquilidad a lo importante: nuestro producto y nuestro marketing.

La tesorería saneada nos proporciona tiempo para ejecutar las estrategias y no avanzar apagando fuegos. Por eso hemos de tener siempre ese presupuesto de caja a mano y conseguir que las cifras de cobros y pagos a final de mes estén en verde.

Cómo reducir el estrés de la liquidez en verano

Los periodos vacacionales, al contrario de lo que debieran, son una fuente de estrés para los pequeños emprendedores, que no pueden desconectar porque resulta más difícil que nunca cuadrar los números importantes. Sin embargo hay tres herramientas básicas que pueden utilizar:

1.- El control de tesorería

Esta es la base. Debemos tener claro nuestro presupuesto de cobros y pagos, más importante en el día a día que el de ingresos y gastos. Asegurarnos de que cada mes el flujo neto de caja (los cobros, menos los pagos, más la caja inicial que tuviéramos) esté en positivo. Si no, debemos actuar para que sea así.

2.- Usar el descuento de pagarés cuando sea necesario

Ya se sabe lo que ocurre, especialmente con los clientes más importantes: que el pago es diferido a 30 o 60 días. El descuento de pagarés permite tener liquidez para realizar los pago necesarios. Esta sería la primera opción, por lo que debemos buscar una empresa de descuento de pagarés de confianza.

3.- Tener una línea de crédito de respaldo

Esto solo debería usarse si la anterior opción no es posible. La anterior es la que resulta óptima al ser más económica y no generar endeudamiento.

Parece que no es así, pero los pequeños emprendedores y las pymes también pueden disfrutar de sus merecidas vacaciones con tranquilidad, y el primer paso es dejar bien atada la liquidez en verano.