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La polémica alrededor de los créditos y las tarjetas revolving

Siguiendo con las diferentes formas de financiación a las que podemos acceder, como expertos en descuentos de pagarés, hoy os presentamos los créditos y tarjetas revolving, que están en el centro de la polémica.

El crédito revolving sirve a los particulares y empresas para obtener financiación a través de una entidad financiera. Se establece un límite de gasto y un periodo de tiempo determinado para hacer uso de él, que suele materializarse en el uso de una tarjeta revolving.

El usuario que hace uso del crédito es quien pone la cuota mensual que quiere pagar, que se compone del importe utilizado más los intereses que se generan. Generalmente, las entidades financieras establecen un mínimo de entre un 3% y un 5% sobre la cantidad dispuesta y suelen ofrecer un crédito que oscila entre los 500 y los 6.000 euros.

Se suelen recomendar por su flexibilidad de pago y porque nos permite disponer siempre de una cantidad para hacer frente a nuestros gastos siempre que no rebasemos el límite.

Sin embargo, cuentan con muchos inconvenientes y desde ayer miércoles la sala de lo Civil del Tribunal Supremo se reúne para fallar sobre la polémica en torno a los créditos y las tarjetas revolving.

Las asociaciones de consumidores han actuado contra ellas por los altos intereses que se generan, entre un 20% y un 30%, lo que hace que sean muy difíciles de pagar y con unos plazos de devolución eternos.

¿Qué se discute?

El principal problema de los créditos revolving es que están considerados como créditos al consumo, que tienen un porcentaje de intereses que no sobrepasa nunca el 9%. Las entidades que ofrecían este servicio han tenido que hacer frente a numerosos juicios -que han perdido siempre- por las demandas de los consumidores. No obstante, WiZink lo llevó al Tribunal Supremo con la esperanza de que falle en contra de la usura, es decir, que no considere abusivo aplicar unos intereses que superen el 20%.

Falta de transparencia

Las tarjetas revolving son un tema que preocupa al Banco de España. En su Memoria de Reclamaciones de 2018, hizo un llamamiento a las entidades financieras para que sean más transparentes y expliquen a sus clientes los intereses de estas tarjetas y sus plazos de amortización.

De hecho, la Asociación de Usuarios Financieros (Asufin), ya ha ganado diversos pleitos no por el carácter usurario de los intereses, sino por la falta de transparencia de muchos bancos, que esconden las condiciones con letra microscópica en los contratos.